“Cuando mi marido se quedó sin trabajo, decidí que tenía que hacer algo para mantener a la familia. Hice un curso para la creación de microempresas y me concedieron un pequeño crédito con el que he creado mi propio negocio.” Sonia manzano (granja de cuyes)

“Mis diseños son totalmente originales. Algunos son creaciones mías y otros son pedidos de clientes que saben que pueden traerme cualquier objeto o pueden soñar con cualquier utensilio. Yo les hago el molde y se lo fabrico en aluminio o en cobre.”
Nayib González (taller artesanal de cobre y aluminio)

“Yo siempre le digo lo mismo a mis empleados: el éxito de este negocio es trabajar en equipo y tener la satisfacción de saber que al final del día hemos hecho un trabajo excelente.”
Marcela Álvarez (recicladora de cajas de cartón)

“Cuando me quedé sin pierna pensé que pasaría el resto de mi vida sentado en una silla de ruedas. Durante meses busqué trabajo pero nadie confiaba en mis posibilidades. Finalmente me he dado cuenta que quien más confía en mi soy yo mismo.”
Luis Alberto Fuentes (fábrica de ladrillos y tienda de comestibles)

“En esta cárcel ofrecemos el mejor servicio de lavandería que usted pueda encontrar en toda Lima. Cuando un cliente ha depositado su confianza en mí, no puedo defraudarles y quedan tan satisfechos que me siento muy feliz de ver cómo regresan preguntando por mí.”
Vicenta Franco (servicio de lavandería)

“La propiedad de estas pozas de sal han pasado de generación en generación desde la época de los incas. Mi madre me enseñó la importancia de respetar todo el proceso como lo hacían nuestros antepasados y mi compromiso es seguir con esta tradición que es parte de nuestra cultura.”
María Guamán (explotación salinera)